el Diario UNO lo vió así

Alto ahí para el Tomba

Godoy Cruz cayó en Córdoba, por un claro 3 a 0, y dejó la punta

CORDOBA (enviado especial)- En la previa del partido, un periodista cordobés hablaba del 14 de setiembre de 1923, el día que Luis Angel Firpo lo tiró a Jack Dempsey del ring en un recordado combate de box. Y haciendo un paralelo entre lo que sucedió hace exactamente 79 años, en término del deporte de los puños, ayer Instituto dejó nocaut a Godoy Cruz. La Gloria le aplicó tres duros golpes que sentenciaron la victoria cordobesa ante un equipo que estuvo muy lejos de aquel que llegó a la séptima fecha defendiendo la primera posición. La victoria de Instituto se empezó a gestar en el momento en que se dio cuenta que entre los once tenía a un jugador como Claudio Sarría, y eso sucedió desde el primer momento del partido. El Capé fue padre de la victoria. Mientras que a Godoy Cruz le costaba encontrar el ritmo del partido, Instituto comenzaba a tener una buena actuación colectiva, basada en la buena tarea de Felicia, Trullet y Agotegaray; más Sarría. Un centro del Capé y la cabeza de Boyero, que se tiró de palomita, terminó en el primer gol del partido. Ese fue el primer golpe que recibió el Expreso y se notó que lo afectó, porque le fue muy difícil recuperarse, sobre todo ante un rival que estaba jugando mejor. Después llegó el segundo, tras una jugada colectiva que desembocó en un golazo de Lautaro Trullet, sobre todo por la forma en que definió el ex Quilmes: recibió una pelota aérea, le ganó la espalda a los defensores y de aire y con la parte externa de su pie derecho, la mandó por arriba de Torrico. Y llegó el tercero, y el del nocaut.
Fue una jugada de Sarría que terminó en un remate de Simone para ampliar la diferencia. Godoy Cruz, que la fecha pasada supo lo que era terminar el primer tiempo con el partido casi liquidado a su favor, ayer vivió en carne propia lo que habrán sentido los jugadores de Almagro en el Malvinas Argentinas. Ahora estaba tres goles abajo en el marcador y con 45 minutos por delante para tratar de revertir la historia. La historia parecía que cambiaría, o que, al menos, mejoraría con los tres cambios que el DT Agüero hizo en el entretiempo. Pero eso tampoco le alcanzó. Solamente se notó una mejoría en los primeros cinco minutos, pero la Gloria sabía que si se lo proponía, podía hacer el cuarto. Porque mientras Godoy Cruz buscaba con desesperación el descuento, los locales, con tranquilidad , intentaban el contraataque. Una media vuelta de Panella que se fue por arriba, otra de Reinoso que sacó muy bien Caranta y un claro penal que el arquero le cometió a Benítez y el árbitro no cobró, fueron las jugadas más peligrosas que produjo el Tomba en el segundo tiempo. El campanazo fnal -el silbato de Rodríguez Rojas- era el final del combate. Godoy Cruz quedó en la lona y dolorido por los tres golpes. Ahora, tendrá que curar esas heridas. Se viene una semana movidita ya que el próximo rival es el Atlético San Martín.
Fastidio por los tres goles
CORDOBA (De nuestro enviado especial)- El técnico Rubén José Agüero estaba preocupado por la derrota. "Me responsabilizo por el resultado. Lo que me fastidia son los goles. En un partido nos hicieron tres goles, lo que nos habían hecho en seis partidos", explicó el lujanino sobre la derrota ante Instituto. "Me preocupa el rendimiento del equipo, pero recién van siete fechas y hay que seguir trabajando. Ahora más que nunca hay que pensar en San Martín", señaló de cara al clásico ante el Chacarero el próximo domingo. "Estábamos esperando lo que hacía Instituto. Ellos nos empezaron a jugar después del primer gol, antes tiraban pelotazos para Boyero y Simone", argumentó sobre los errores tombinos. "Voy a ver el partido otra vez para ver en qué nos equivocamos, porque no se puede perder dos partidos seguidos de visitantes. Nosotros no nos vinimos a meter atrás, perdimos con un rival que jugó mejor que nosotros", dijo resignado el entrenador. "Ahora voy a tener que trabajar en la parte anímica con los muchachos y empezar a pensar en San Martín. Me queda la tranquilidad de que no tuve expulsados ni lesionados", culminó el técnico, muy preocupado por el rendimiento de su equipo justo a una semana de verse la cara con el San Martín de Carlos Roldán, que si hoy le gana a Belgrano, se pone a dos puntos del Tomba
En camilla, pero bien
CORDOBA (Enviado especial)- Daniel Giménez se retiró en camilla tras haber recibido un golpe. Muchos pensaron que el jugador salió por alguna lesión, pero el Tanque se encargó de aclarar que "había sido sólo un golpe y que fue un cambio táctico". Acción Deportiva, presente Varios dirigentes de Acción Deportiva presenciaron la derrota del Tomba ante Instituto. El titular, José Mansur, Alejandro Chapini, Raúl Oviedo y Carlos Suraci, que viajó con la delegación. Sarría los complicó En la semana previa la preocupación del técnico del Expreso era Claudio Sarría y no se equivocó, porque fue la figura desequilibrante del equipo albirrojo. "Supimos aprovechar la diferencia en el primer tiempo y desde ahí se nos hizo más fácil. Ahora estamos primeros y hay que seguir trabajando porque falta mucho".
el Diario La Nación lo vió así
Instituto frenó con goles a Godoy Cruz

CORDOBA.- La semana última, Godoy Cruz mostró un impactante poder de gol ante Almagro, al que venció por 5 a 0. Pero ayer, en Córdoba, Instituto le dio a probar de su medicina: lo venció por 3 a 0 y lo bajó de la primera posición. Con la victoria, los cordobeses se ubicaron en el segundo puesto del certamen, junto con Argentinos Juniors.
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Al conjunto local le bastó y sobró con el primer tiempo para edificar una victoria sin sobresaltos. En cuanto advirtió que por la derecha de su ataque encontraba los espacios necesarios, comenzó a generar peligro y desequilibrio continuo en el fondo del equipo mendocino. El eje de los vencedores fue Silvio Risio, que en el medio campo quitó y administró con acierto.
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Y muy rápidamente todo quedó sentenciado. En apenas doce minutos, Boyero, Trullet y Simone construyeron la goleada para Instituto. La joya fue el segundo tanto, en el que diez jugadores cordobeses tocaron el balón antes de la definición de Trullet, por arriba del arquero Torrico.
el Diario OLÉ lo vió así

De carne somos
A Hernán Boyero se le hizo agua la boca: metió su primer gol y recibió los ¡¡¡dos kilos de falda!!!, su debilidad, que le prometió un carnicero de Río Segundo por cada grito.

CORDOBA (CORRESPONSAL). "Que Juan José vaya preparando la faldita...", fue el primer aviso de Hernán Boyero cuando lo rodearon los micrófonos a la salida del vestuario. Era lo que le faltaba al Flaco de Instituto: hacer un gol para que el idilio con los hinchas, que arrancó desde la primera fecha cuando todavía era un ilustre desconocido, fuera aún más fuerte. Ya le habían hecho un penal, había tenido un par de asistencias... Pero le faltaba pegar ese "grito de desahogo", tal como lo describió ayer, porque claro, como buen delantero, se estaba poniendo incómodo. Por eso se sacó la camiseta, la revoleó... No le dio vergüenza mostrar que no es precisamente un musculoso. Ahora quizá pueda hacer que la aguja de la balanza llegue un poco más arriba y empiece a agregarle algunos kilitos a los apenas 74 que envasa en su 1,94 metro de altura. Porque ese aviso inicial fue para Juan José Quinteros, un carnicero amigo de Río Segundo, el pueblo natal de Boyero, quien le prometió regalarle dos kilos de falda (la debilidad del delantero) cada vez que hiciera un gol. Y hacía siete fechas que se le hacía agüita la boca... Allá por febrero del 2001, cuando vendía chatarra con su papá y al mismo tiempo jugaba en Juventud Católica de Río Segundo, se fue a probar a Instituto. Y en el momento en que Marcelo Bonetto (actual coordinador de Inferiores de Belgrano) le dio el okey que no había conseguido en otras pruebas por clubes de Buenos Aires, ni se imaginó este presente.
Aunque lo debe haber soñado durante las noches que pasaba en la pensión del club, donde sigue viviendo. Luego de un año y medio jugando en la Primera local que participa en los torneos de la Asociación Cordobesa de Fútbol, Compagnucci y Sánchez decidieron subirlo a la Primera de AFA. Pero de golpe, los tiempos se aceleraron... Boyero firmó su primer contrato, debutó en Primera, y a cada paso va recogiendo el cariño de la gente. Toda una historia para todo un personaje, que cautiva por su forma de hablar parecida a la de la Mole Moli, y por los trucos de magia con los que divierte a sus compañeros en las concentraciones. "Tengo una alegría inmensa", reconoció el Flaco, con la humildad que lo caracteriza. Hoy habrá festejo en lo de los Boyero. Obvio, con un asado en familia de falda bien especial.

Instituto va a buscar el triunfo en todos lados

Es un equipo solidario y ofensivo. Se sacrifica para recuperar la pelota, se preocupa por poner mucha gente en ataque y, lo más importante, no se achica ante ningún rival.

No hay grandes secretos: Instituto tiene una formación táctica común. Cuatro atrás, tres en el medio, un enganche y dos puntas. En nuestro caso, lo principal pasa por el sacrificio para recuperar la pelota y la cantidad de gente que ponemos en ataque.

El equipo fue de menor a mayor. Tuvimos un pico importante en el partido frente a Brown de Arrecifes y después padecimos una caída en el funcionamiento. Pero en el segundo tiempo frente a Defensores, contra Belgrano y Godoy Cruz el equipo se sintió más sólido, más confiado, manejó la pelota y los partidos. Y eso pasó porque fuimos encontrando el equipo en cuanto a los nombres y al rendimiento físico.

En algunos puestos tenemos un recambio importante, en otros todavía hay jugadores a los que les falta en lo físico. En eso estamos trabajando. Pero hay zonas claves bien cubiertas. Todos los jugadores son solidarios. Y el caso de Sarría quizás es el más notorio. Con Juan Amador Sánchez, mi compañero en la dupla técnica, hablamos mucho con él. Le dijimos que es un jugador de Primera pero que para llegar tiene que rendir al máximo en esta categoría. Capé hizo una pretemporada bárbara y eso se nota: corre una pelota en el minuto 80 como si fuera el principio del partido.

La solidaridad, decía, es una de las claves. Y tenemos que trabajar para que nunca falte. Porque cuando nos toque jugar en una cancha donde no se pueda hacer buen fútbol, vamos a necesitar saber jugar mal y correr todos para recuperar la pelota. Todavía no llegamos al rendimiento ideal: a veces tenemos algunos lapsus importantes que nos llevan a meternos atrás. Igual, creo que estamos bien, en unos siete puntos, para pelear en el lote de arriba. No nos achicamos nunca. Buscar el triunfo en todas las canchas. Tenemos que estar arriba porque a Instituto no le sirve estar en la mitad de la tabla. Partidos como el de ayer nos dan aliento como para seguir así.


Le gusta más que el asado
Antes del partido le había dicho al Leli, como lo llamamos
en Río Segundo, que iba a meter un gol. Y se le dio. En el pueblo estamos todos muy contentos, es una muy buena persona y se merece que le vaya bien. Lo conozco de chiquito, porque la familia vive a una cuadra de mi carnicería. La gente de acá lo quiere mucho. Ayer, por ejemplo, fueron a la cancha 16 en dos autos. Yo iba a ir pero no pude zafar del negocio
¿Cómo surgió la idea de la apuesta? Al otro día del partido de su debut, contra Gimnasia de Jujuy, vino al negocio y preguntó cómo lo habíamos visto. Entonces, le dije: "De ahora en más, no sólo Palermo va a recibir un jamón por cada gol: yo te voy dar dos kilos de falda por cada uno tuyo". ¿Por qué falda y no un buen asadazo? Porque tiene locura por la falda asada, siempre viene a comprar.
Cuando era más chico, jugaba con nosotros en un equipo del barrio. Estaban él, sus dos hermanos, dos primos y Mauricio, mi pibe. Y fuimos testigos de que se hizo bien de abajo, con humildad. Y por eso, a los chicos de los pueblos que triunfan se los quiere más. Es verdad que ahora la carne está cara, pero si la sigue metiendo, tendrá la falda asegurada. Eso sí: que algún día invite.

Síganlo a Trullet
Menos de un tiempo le bastó a Instituto para deshacerse de uno de los punteros, Godoy Cruz, que recibió en ese corto lapso la misma cantidad de goles en contra que los que tenía hasta este partido. Sólido y contundente, el local jugó un primer tiempo a toda orquesta.Y tuvo en Lautaro Trullet a su solista más destacado. El lateral generó junto con Felicia una pequeña sociedad de responsabilidad limitada: sí, sí, los dos se limitaron a desequilibrar por la derecha y desbordar al rival.

Tiene tantos recursos este Instituto que se da el lujo de soportar que a su figura, Sarría, le hagan marca personal. Páez lo siguió hasta debajo de la cama pero sus comañeros no hicieron lo mismo con el resto. Y así les fue. Godoy Cruz fue una sombra. Débil atrás, sin fútbol en el medio, desarticulado en ataque, los mendocinos no reaccionaron ni cuando el local les regaló el campo y se dedicó a regular. O sea, todo el segundo tiempo. Y eso es demasiada ventaja para Instituto.

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