el Diario UNO lo vió así Por Fernando Montaña/Ovación/ Diario UNO
Godoy Cruz empató 1-1 con Quilmes
.BUENOS AIRES (enviado especial)– Si usted es hincha de Godoy Cruz, prepárese para una aventura llena de entregas y luchas. Acomódese para ver a un Tomba sacrificado, edificado con el esfuerzo de todos por sobre los lucimientos personales. El que potencialmente puede entregar fútbol cuando la pelota pasa por Laciar o Torresi y que se intuye como invulnerable cuando se alzan como murallas Marinilli, Berza y Duarte. Quédese tranquilo que si los pasan está el Torrico que brillara el año pasado. Un Expreso en el que la tarea de Maximiliano Benítez puede ser fundamental porque sabe tocar de primera y aguantar la carga ganando metros arriba. Prepárese para una aventura de facón entre los dientes o boleadoras en la cintura. Ayer ante Quilmes el equipo de Agüero pasó la primera prueba. Mostró esa solidez defensiva, por la cual los de Alfaro tuvieron mayormente la pelota y no pudieron –o no supieron, quizás- encontrar espacios libres para llegar con comodidad. Y cuando asomó con peligro -sobre el final del primer tiempo e inicios del complemento- apareció Sebastián Torrico. De los dos tiempos futbolísticamente lució mejor el Godoy Cruz de la primera etapa. Porque además de anular a los delanteros de Quilmes, llegó con peligro, hizo el gol y después manejó muy bien el contragolpe.
En ese lapso Dobrik y Canedo no sólo recuperaban sino que la jugaban correctamente. La presión del fondo era suficiente para que Marclay, Torres y Raymonda no recepcionaran con libertad. Adelante, Maximiliano Benítez iba a todas pese a que ayer Laciar no jugó como en los amistosos previos. Cada pelotazo al área de Quilmes era un disparador de dudas. A los 23’ Desábato pensó que Alayes iba a sacar un balón dentro del área y Alayes debe haber pensado lo mismo. Lo cierto es que entre Benítez, Laciar y Torresi armaron la jugada del gol mendocino. Cabezazo espectacular de Torresi. Recostado en el contraataque, Canedo y De la Vega llegaban con comodidad por ambos carriles aunque sin peligro de aumentar. Cerca del final, el impulso cervecero casi tuvo su premio en la red con salvada de Canedo en la raya y tiro en el poste incluido. Fue otro el Tomba en el complemento. Agüero lo adjudicó al desgaste de la pretemporada, aunque lo real es que el equipo sólo se aproximó con un tiro libre de Laciar y un derechazo al ángulo de Canedo. Del medio hacia atrás sacó su chapa de equipo duro, casi al límite. Tan es así que sumó seis amonestados. Pese a que Quilmes logró igualar ofreció respuestas defensivas acertadas, con un “plus extra”: Berza rara vez reventó una pelota y prefirió salir jugando. Duarte y Marinilli no se desconcentraron en ningún momento. Fue el arranque casi soñado. Empatar ante el candidato de todos los años y de visitante tiene sus legítimos méritos. Y seguramente será la mejor poción para mejorar.

el Diario Los Andes lo vió así Rodrigo Olmedo - Enviado Diario Los Andes
Un buen punto de partida
El slogan dice, “Tomate una Quilmes bien helada”.
Bueno en este caso Godoy Cruz no sólo que casi se la tomó, sino que también casi se lo comió. Ya que gracias al planteo bien armado por el Negro Rubén Agüero los locales nunca pudieron encontrarle la vuelta a la segurísima defensa mendocina, porque esta contaba con la colaboración inagotable de los volantes, tanto de creación como de marca. Así fue como el Expreso comenzó aguantando los embates de Quilmes, que nunca fueron del todo coordinados y peligrosos. Siempre llegaron a los ponchazos al arco del seguro Sebastián Torrico.El equipo aguantó los primeros 15 minutos gracias al gran trabajo de los tres del fondo. Berza pocas veces la reventó, Duarte fue impasable y Marinilli un relojito. En el medio Dobrik metía y jugaba, Torresi jugaba y después metía. Arriba, Benítez los corrió a todos, los apretó, no los dejó salir tranquilos. Una gran tarde del Negro, que comenzó a pagarle a la gente de Godoy Cruz con esfuerzo.Por su parte los locales prendían velas para que los pulmones de Pablo Paéz dejaran de funcionar, y así dejara libre un segundo al hábil Raymonda.Hasta que llegó una jugada donde los tres del fondo quilmeño amagaron a buscar la misma bola, Benítez estuvo rapidísimo para habilitar a Laciar y este muy preciso para ponerle la pelota en la cabeza a Torresi para que este definiera por encima de Elizaga.

Uno a cero.Todo el Centenario entró en coma. Nadie hablaba. Más todavía cuando Laciar encontró con un centro a Benítez y el cabezazo del Negro se fue lamiendo el palo. Nadie entendía nada. Salvo Agüero, que disfrutaba peleándose con los plateístas.Luego la mismísima hinchada de Quilmes fue la que levantó al equipo e hizo que fuera a buscar el empate, pero adelante estaban Berza, Duarte, Marinilli y el Cabezón Páez.Y por la dudas que alguno fallara estaba Torrico, una muralla. Pero Godoy Cruz también contó con otro defensor: el palo, ya que en una jugada de Raymonda, la pelota le pega a Canedo, quien intentaba despejarla, la bola da en el poste y Marinilli la sacó por el costado.El segundo tiempo lo encontró mejor a Quilmes, que a los 3 minutos ya había puesto mano a mano al Bocón Torres con Torrico, pero ¿adivine quien ganó? Acertó: Sebastián Torrico.Hasta que a los 7 minutos, Marclay luchó con Duarte y le ganó, envió el centro y Torres (al mejor estilo NBA) pivoteo para la entrada en cortada de Raymonda que fusiló a Torrico y puso el 1 a 1.Entre centros y más centros llegó el final del partido, gracias al pitazo final de Marcelo López, el tarjetero más velóz del sur bonaerense (ver terna arbitral).El Tomba se fue festejando un empate que le sirve para arrancar al campeonato con un punto fuera de casa y pensar en Juventud Antoniana, mientras que Quilmes, de no mejorar, necesitará lo que necesitan los clubes grandes del ascenso para llegar a primera: la ayuda de los árbitros, porque si sigue jugando como ayer... mmmm.
El aguante para el Tomba estaba en la Capital
Además de los dirigentes, y los allegados que acompañaron desde Mendoza al equipo de Rubén Agüero, sorprendió ver en la segunda bandeja, sobre la popular visitante, unos 50 hinchas con dos banderas del Expreso.La mayoría de estos eran los familiares de los muchachos que provienen de la Capital (tal cual lo había adelantado Maxi Benítez) que viven en Buenos Aires. De todas formas, en un estadio netamente contrario, hicieron oír su aguante para el equipo mendocino. El conjunto de Agüero se quedará durante gran parte de hoy en Buenos Aires y aprovechará para hacer un trabajo regenerativo en el mismo predio en que se encuentran alojados en Florencio Varela. El regreso está previsto para hoy a las 18, vía aérea.

el Diario OLÉ lo vió así por Alexis Szewczyk
Diario Olé
En ablande y con lastre

Quilmes anda duro y no pudo sacarse la presión de su cancha: sólo sumó.
En las principales categorías del automovilismo nacional, se castiga a los coches que ocupan las primeras posiciones cargándoles un lastre. La intención es equiparar las chances, tratando de evitar que el ganador sea siempre el mismo. Quilmes también lleva un lastre, pero nada tiene que ver con los éxitos. Todo lo contrario. Está relacionado con sus fracasos más recientes. Con esas finales por el ascenso a Primera que siempre terminaron igual: en lamento. Y aunque ahora la máquina tiene varios componentes nuevos —la mayoría, a decir verdad—, la carga se siente igual. Ahí está la primera misión del equipo de Gustavo Alfaro: ablandar el motor soportando el peso de las frustraciones pasadas. Ayer tuvo una primera prueba y acusó el peso de la historia. Desde esta cuestión más psicológica que futbolística se explica buena parte de los porqué del empate contra Godoy Cruz como local.
Debe ser bravo ponerse la camiseta de Quilmes hoy, cargar una mochila repleta de desazón ajena. Pero es el desafío que les toca a quienes están en el club. El Cervecero tira de una esperanza que recién está naciendo, con la obligación de curar heridas viejas mientras se ensambla. Y entonces paga. Porque hay desconocimiento agravado por los nervios. Ganancia para el contrario. Si no, que lo diga el Tomba, que se bancó un arranque eléctrico del local y fue inteligente para aprovechar los espacios en la contra. Y un regalito de la defensa para ponerse en ventaja. Fue algo así como echarle sal a la llaga. Los gritos se multiplicaron, los jugadores se aceleraron, los espacios se redujeron. Lo que por momentos era actitud para disputar cada pelota, voluntad para ir hacia adelante, de repente se transformó en descontrol, en vértigo sin sentido. Dobrik se adueñó del medio, con Canedo y De la Vega lanzados por las bandas para iniciar cada réplica. A los defensores les empezó a temblar el pulso cada vez que Maxi Benítez guapeó. Y la capacidad individual de Raymonda o de Leandro Benítez no fue suficiente para disimular lo pasados de revoluciones que andaban los demás.

El descanso fue lo mejor que le pudo pasar a Quilmes. Una entrada a boxes para enfriar el motor y empezar a regular más bajo. Ni hablar cuando Raymonda puso el 1-1 con el segundo tiempo en pañales. Le siguió faltando claridad en los últimos metros para alcanzar lo que mereció largamente. Godoy Cruz se dedicó a consumir los minutos refugiado en su campo, haciendo tiempo y quitándole peligro a una defensa local que se complicaba solita. Pero se privó de un festejo por carecer de lucidez y porque tampoco tuvo la suerte necesaria.

En el aire quedó flotando la sensación de que al nuevo modelo le falta rodaje. Igual, la despedida tuvo aplausos de reconocimiento al esfuerzo, ése fue todo el changüí que tuvieron los debutantes. Por ahora, el lastre seguirá aumentando. Y a diferencia de lo que pasa en automovilismo, la carga sólo se aliviará con buenos resultados. De Quilmes depende.

El Negro Agüero sacó trapitos al sol

Discutió con hinchas y disparó: "Me tienen bronca porque les gané con Defensa".

Tarde movidita para Rubén Agüero, entrenador de Godoy Cruz. ¿Por qué? Los plateístas cerveceros no se olvidaron de su pasado en Defensa y Justicia y lo insultaron cada vez que el DT se acercó al campo para dar indicaciones. ¿Agüero se quedó tranqui? Ni ahí. Contestó cada uno de las provocaciones de los hinchas y luego del encuentro, se quedó con la última palabra: "Me habrán puteado porque el año pasado les gané con Defensa en Varela". Claro, con esa derrota por 2 a 0, Quilmes se había quedado fuera de la lucha por el campeonato. Y eso dolió. "Uno me gritaba tanto, que le dije que parara porque se iba a morir de un paro cardíaco", bromeó Agüero. Al final, el DT paró la pelota y habló en serio: "A Quilmes lo respeto mucho, porque es un grande de la categoría".

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